Andrés Dimitriu - FADECS/Universidad Nacional del Comahue


Ecología, política y desarrollismo progresista: Reflexiones acerca de los límites al de-crecimiento


Con las primeras evidencias de que la devastación ambiental también afectaba a regiones y países del Norte, a partir de la década del 60 (no solo por las denuncias de Rachel Carson sino porque el smog no dejaba respirar a los londinenses), emergen teorías y mecanismos de "compensación" paralelos y afines a las teorías economicistas de "equilibrio" y de "reparación" (dinero a cambio de los daños).

Una cepa poderosa e influyente de funcionarios, intelectuales y empresarios, sordos hasta entonces a previas advertencias, descubre que podrían aparecer límites a la explotación de la naturaleza y que los derivados conflictos sociales (migraciones masivas, enfermedades, luchas territoriales) podrían condicionar negativamente el curso de los negocios, generar nuevos conflictos por recursos entre países industrializados -o entre éstos y el Tercer Mundo- y poner en duda el mito del crecimiento indefinido. El Informe Meadows (Los límites al crecimiento, MIT/Club de Roma, 1972, visualmente reformado en sus hipótesis como incómoda verdad por Al Gore, o en la más estética Home de Arthus-Bertrand), con un fuerte sesgo maltusiano, optimismo tecnológico y persistencia en el tipo de relaciones de propiedad y división internacional de tareas, expresa esa preocupación, en parte respondido por el informe ¿Catástrofe o Nueva Sociedad? Modelo Mundial Latinoamericano de la Fundación Bariloche (Herrera et al, IDRC, 1975).

Poco después la noción de "desarrollo sustentable" se transforma en una promocionada consigna universal, nuevamente apropiada por una red de corporaciones transnacionales, estados y sistema de Naciones Unidas, que incorpora estadísticamente a una parte de los seres humanos como necesaria fuerza laboral (en ese caso positiva) o como factor "externo" desechable, algo ya previsto por David Ricardo, complementada recientemente con la expresión "Responsabilidad Social Empresaria" y los pactos sociales alrededor de planes estratégicos co-gestionados con ayuda cómplice del "tercer sector". En muy pocas, aunque destacables, oportunidades se ha vinculado la destrucción de la naturaleza con las relaciones de poder, o la dominación de la naturaleza con dominación humana.

El concepto de decrecimiento, actualmente en pleno debate en núcleos anticapitalistas (ver por ejemplo http://www.decrecimiento.info ),